martes, 2 de noviembre de 2010

Luchito


Y el perro afuera esperaba... y yo sin apuro sentado, no quería dejarlo entrar, no aun...
Y solo podía fumar y cantarle un poco, y el perro ladraba. Al rato ya no lo hizo, y bajó las orejas. El esperó, y esperó, y siguió así. Por un momento temí que se fuera, pero la gente pasaba y el solo las miraba, y los perros lo llamaban a jugar, y el aun seguía ahí, y se sentó, y se acostó, pero no se fue.
Terminé, harto de mi tranquilidad, cuando pareció irse. Le abrí la reja. Resulta que estaba muy cerca, y con timidez, se me acercó, y entró.
Lo abracé, acaricié, y unos besos, fue todo.
Gracias luchito por esto, eres mejor que un corto o un libro...

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